Hace 20 años, el 24 de mayo de 2006, Sofía Coppola estrenó en el Festival de Cine de Cannes María Antonieta, el tercer largometraje de su carrera que, con una mirada feminista, contaba cómo una adolescente de 14 años se casa por conveniencia con el delfín Luis XVI y transiciona a la adultez.
Durante el rodaje del filme que dividió a la audiencia, la madre de Sofía, Eleanor Coppola, llevó a cabo un registro informal de todo lo que llega detrás de cámaras.Fue durante la pandemia cuando su madre le enseñó ese material inédito que, poco después de su fallecimiento en abril de 2024, le dio a Sofía la idea de estructurar el documental Making Marie Antoinette, el cual se complementa con pasajes de los diarios de Eleanor.
“Fue cuando estábamos de vuelta en casa en Napa, donde crecí, durante la pandemia. Estábamos todos juntos y ella sacó el material porque realmente quería revisarlo. Yo lo había olvidado y no lo había visto, así que fue muy loco para mí ver esas imágenes y cosas que jamás presencié, ni siquiera en su momento”, contó a Excélsior Sofía Coppola.
Por ejemplo, nunca había visto las pelucas de los extras, porque estaban en otra área. Luego, ver la filmación de cuando mi mamá conoció a mi novio, que ahora es mi esposo (Thomas Mars, líder de la banda francesa Phoenix), fue increíble y me trajo muchos recuerdos”, agregó la ganadora del Oscar tras recordar la primera vez que revisó ese archivo durante un encuentro con medios internacionales.
Making Marie Antoinette, que se estrenará el 6 de noviembre en la plataforma Mubi, es un viaje en el tiempo que muestra momentos de incertidumbre y presión por los que atravesó una Sofía Coppola de 35 años, quien logró filmar en el Palacio de Versalles —algo insólito en ese momento—; los instantes en los que daba instrucciones a Kirsten Dunst y a Jason Schwartzman, o cuando se quedaba hasta tarde a resolver situaciones con sus productores.
Me cuesta ver ese material de mí en ese entonces, porque siento que no estaba tan segura como directora. Era mi tercera película, estaba haciendo algo que nunca había asumido antes y no tenía tanta confianza para afirmarme, aunque creo que se nota que tenía una visión y la estaba llevando a cabo.

“A 20 años de distancia, el tiempo me dio confianza. Me da pudor ver a mi yo más joven, pero espero que sea útil para los jóvenes cineastas ver que hay una evolución como directora y como persona, que no llegas de la nada a ser como soy ahora y que todos tenemos que pasar por un periodo de aprendizaje y crecimiento”, puntualizó Sofía, hoy de 55 años e hija del director Francis Ford Coppola.
Sofía Coppola vivió su duelo junto al cine
Para aderezar este documental, realizado tras depurar y elegir entre 80 horas de grabación, Sofía Coppola y su editor decidieron incorporar fragmentos de los diarios personales que Eleanor Coppola escribió durante el rodaje, los cuales son leídos por la actriz Diane Lane.
“Sentí que, habiendo pasado por el fallecimiento de mi mamá, el haber pasado ese año con su material y con su voz fue un regalo. Poder tener esa experiencia de conectar con ella y de rendirle tributo fue parte de todo el proceso de duelo.

Al juntar las piezas de sus diarios con la mirada que tenía de mí en aquel momento, pude entender su perspectiva de verme como su hija. Fue una experiencia única y significativa”, relató la también directora de Perdidos en Tokio.
Respecto a la selección del material, tomando en cuenta la cantidad de horas filmadas, Sofía Coppola señaló que contó con un aliado indispensable.
“Me ayudó mucho tener a mi editor. Confié en su perspectiva porque para mí era difícil saberlo al estar demasiado cerca. Es vergonzoso verme irritable con mi mamá en el tráiler o en situaciones que no son favorecedoras, pero yo sólo pensaba en cómo mi mamá querría estructurarlo.
“A ella le encantaba mostrar la verdad y la experiencia real de hacer las cosas; no pretendía ser una pieza promocional, sino mostrar cómo era realmente estar en ese set, los retos y todo el trabajo del equipo. Ayudó mucho la perspectiva del editor y luego se lo mostré a amigos de mi mamá para recibir retroalimentación, porque intentaba hacerla de la manera en que ella hubiera querido. Fue un reto porque no estaba haciendo sólo mi película, sino la que ella quería”, sostuvo.
En el documental se rescata un pasaje donde Eleanor Coppola —escritora, directora y artista— redactó en sus memorias que ver a Sofía trabajar la inspiró a lanzarse al vacío y dirigir su primera película. De hecho, fue a los 80 años cuando Eleanor debutó como directora del largometraje París puede esperar.
“Me conmovió mucho que dijera eso, por supuesto”, nos respondió.
Sobre lo que heredó de sus padres, Sofía Coppola no dudó en responder.
Siento que recibí cualidades de ambos. Mi naturaleza es más tranquila y observadora, más como mi mamá, y luego aprendí este impulso de hacer que las cosas sucedan de mi papá y de verlo trabajar. Siento que tuve la suerte de tener cosas de mis dos padres”, compartió a pregunta expresa.
Agradecida con la generación de TikTok
Aunque muchos de los TikTokers no habían nacido hace 20 años, cuando se estrenó en cartelera María Antonieta, en esta red social se utilizan secuencias de la cinta para crear reels. Excélsior le preguntó su opinión sobre cómo las nuevas generaciones ven María Antonieta como una obra de culto.

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“Me hace feliz que esta película, en la que se puso tanto trabajo, siga presente y que un público más joven conecte con ella. La verdad significa mucho para mí. Me encantan las ediciones de TikTok con canciones de hip hop, creo que están muy bien hechas. Es muy divertido ver nuestro material reinterpretado de una forma nueva y me entusiasma que reestrenen la película original en pantalla grande, porque creo que ver algo en un cine con público es una experiencia muy diferente.
“Tengo la esperanza de que los chicos que sólo la han visto en TikTok puedan verla en formato grande”, remató la hermana del también cineasta Roman Coppola.


