Las elecciones intermedias en Estados Unidos representarán, por primera ocasión, un ejercicio de voto de castigo contra el mandatario en turno debido a las políticas que ha emprendido Donald Trump, señalaron académicos universitarios.
A una semana de que concluya este proceso electoral, Silvia Núñez, integrante del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (Cisan) de la Universidad Nacional Autónoma de México, alertó que ayer se decidió suspender el sistema electrónico de presentación de informes de la Comisión Federal Electoral, ante un presunto intento de hackeo. Esto afectará la transparencia del gasto electoral, sobre todo de las millonarias aportaciones que hacen particulares y grandes corporaciones.
En conferencia convocada por la casa de estudios, dijo que hasta antes de esta suspensión, el sistema reportaba aportaciones por más de 11 mil 200 millones de dólares para gastos en la contienda tanto para aspirantes republicanos como demócratas.
“Estamos a una semana de la elección y eso quiere decir que el dinero que siga fluyendo aumenta y probablemente no tengamos las cifras correctas para poder evaluar cómo se metió este dinero a las campañas”, apuntó.
La especialista sostuvo además que hay datos que revelan que la polarización que existe en la nación del norte ha ocasionado que muchos ciudadanos que habitualmente apoyaban a los republicanos ahora tienen intenciones de modificar su voto.
Presentó indicadores del Pew Research Center que arrojan que entre los hombres estadunidenses hay un empate técnico en la intención del sufragio: 42 por ciento para los republicanos y el mismo porcentaje para los demócratas.
Sin embargo, entre las mujeres, 45 por ciento está con los demócratas y 31 con los republicanos; en tanto que 24 por ciento está indeciso aún.
Al hacer el análisis por el origen étnico de los votantes, los datos indican que 44 por ciento de los blancos está con el partido de Trump y 18 por ciento indeciso; 51 por ciento de los hispanos dijo que apoya a los demócratas y 25 por ciento no sabe aún por quién inclinarse; en tanto que 70 por ciento de los afroamericanos votará por los demócratas y 23 por ciento se manifestó indeciso; y 56 por ciento de los ciudadanos de origen asiático están en favor de los demócratas.
Señaló que “alrededor de 40 por ciento de todos los votantes de Estados Unidos deciden en último momento” por quién sufragar.
Por su parte, Estefanía Cruz Lera, también investigadora del Cisan, apuntó que históricamente las elecciones intermedias en la nación eran vistas como una ratificación en la opinión pública de la labor del presidente en turno; sin embargo, en el actual proceso electoral —que concluye el 3 de noviembre— la tendencia apunta en otra dirección.
“Se ven más como una forma de frenar, desde un mecanismo institucional, ciertas acciones que está cometiendo Trump. Hay cosas que algunos estadunidenses consideran que el mandatario se ha pasado de la raya, como la actuación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), pues incluso han muerto ciudadanos estadounidenses a manos de estos agentes, no sólo migrantes”.
Un dato relevante, dijo, es que los sondeos apuntan a que la participación ciudadana sea más alta que en procesos intermedios anteriores, en los que históricamente el número de votantes ha sido muy bajo.
“Hay mucho entusiasmo y responde a que los estadunidenses por primera vez están entendiendo que pueden ejercer un voto de castigo contra Trump”, indicó la investigadora.
El investigador del Cisan, Oliver Santín, comentó que muchos votantes sienten que el proceso es una oportunidad para cambiar al gobiern


