“Este premio nos anima a seguir evolucionando, a encontrar nuevas formas de ayudar del mejor modo posible a la gente y dar esperanza y estabilidad a las nuevas generaciones”, expresó Patti Smith, Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026, durante la entrega de estos reconocimientos que se llevó a cabo el día de ayer en el Teatro Campomar de Oviedo, en España, bajo la presidencia de los reyes de España y en presencia de la princesa de Asturias y la infanta Sofía.
Los Premios Princesa de Asturias se entregaron por primera vez en 1981, para reconocer y promover los valores científicos, culturales y humanísticos, al distinguir a personas e instituciones de distintos países por sus contribuciones en distintas categorías.
En su edición número 46, la fundación galardonó a la astronauta Christina Koch con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia; al escritor Julian Barnes, en la categoría de las letras; a Studio Ghibli, representado por su presidente, Kenichi Yoda, en comunicación; a la cantante y escritora Patti Smith, en las artes y al profesor Timothy Garton Ash, en ciencias sociales, por el lado de las artes y humanidades.
Para reconocer a la ciencia y el deporte, el futbolista Leo Messi recibió el Premio Princesa de Asturias de los Deportes; la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Noruega, en la rama de cooperación internacional, y a David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer, por la investigación científica y técnica.
Durante la ceremonia, doña Ana Fernández, presidenta de la Fundación Princesa de Asturias, expresó a los premiados que
su trabajo, el ejemplo de su obra y su dedicación son una guía constante para afrontar las dificultades y los retos del momento; para reflexionar y plantear soluciones que sirvan de guía a las nuevas generaciones”.
En un mundo que vive un desencanto social profundo, desigualdades, conflictos, incertidumbre, problemas para costear la vida y una persecución constante de la autenticidad frente a lo virtual, la princesa de Asturias, Leonor de Borbón y Ortiz, afirmó que aún tiene sentido asistir cada año a Oviedo para agradecer a las mujeres y hombres con una vida y obra que impactan de forma positiva.
Porque, compartió, estudiar a Timothy Carton Ash nos ayuda a comprender lo que sucede en Europa; porque, como demuestra la obra de Studio Ghibli, el cine educa, incluso cuando no se lo propone, y no hay otro fenómeno capaz de generar una pasión universal, como las gestas deportivas, lo que hace obligado mirar a Messi y su trayectoria irrepetible.
Dentro de su discurso, la princesa también destacó el trabajo detrás de la Bóveda de Semillas de Svalbard, representada por Nils Kristen Sandtrøen, ministro de Agricultura y Alimentación de Noruega; Lene Krøl Andersen, directora ejecutiva de NordGen y Stefan Schmitz, director ejecutivo de Crop Trust, para preservar el patrimonio vegetal y garantizar la seguridad alimentaria y la diversidad de cultivos, así como la investigación de los científicos David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer, que ha permitido avanzar en muchos ámbitos de la biomedicina.
De igual modo, reconoció a Julian Barnes por su capacidad para hacer reír, llorar, derrumbarse o entusiasmarse con sus obras, algo que ninguna IA podrá replicar, y de Patti Smith halagó que en su obra esgrime una libertad cruda y desafiante que no pide permiso.
Finalmente, subrayó cómo el trabajo de Cristina Koch permite comprender que somos más pequeños de lo que pensamos y menos importantes de lo que creemos, pero siempre responsables de cada palabra y cada acción.

El rey Felipe VI de España, reforzó el mensaje y subrayó que algo que comparten los ganadores de este premio, año con año, es “una rica experiencia de aprendizaje que no se puede transferir ni explicar, sino solo vivir.
Es importante subrayar esta idea, el valor de la experiencia en un mundo que marcha al dictado del bombardeo informativo y la agregación masiva de datos; un mundo donde la inteligencia artificial a veces nos parece por eficaz e inmediata, más fiable incluso que la humana”.
Los galardonados agradecieron el Premio Princesa de Asturias y refrendaron su compromiso para seguir aportando al mundo.
Durante su participación, Cristina Koch pidió al mundo entero aceptar con ella este premio e invitó a elegir “el mundo en el que queremos vivir en cada interacción, en cada calle. Vivamos sabiendo que la verdadera plenitud está en dar, no en recibir. Confiemos, seamos comprensivos, escuchemos, mostremos nuestra vulnerabilidad”.
Finalmente, el profesor Timothy Garton Marsh señaló: “Por mi parte, trataré de seguir aportando con cuanto pueda, con mi pluma y con mi voz, pero el futuro, tanto de Europa como de la libertad, dependerá cada vez más de su generación de europeos, Alteza”.


