El papa León XIV llegó este viernes a Franciapara una visita de cuatro días, en la que ya advirtió sobre el riesgo de perder “nuestra humanidad en medio del ‘paraíso de las máquinas’ que invaden y condicionan nuestra vida cotidiana”, en un contexto de creciente preocupación por la inteligencia artificial.
El pontífice estadounidense-peruano, de 71 años, dedicó en mayo su primera encíclica, “Magnifica Humanitas”, a la inteligencia artificial, tecnología que llamó a “desarmar” para “impedirle el dominio sobre lo humano”, tema que retomó al inicio de su visita de cuatro días a Francia.
Ante las autoridades francesas y diplomáticos reunidos en el Palacio del Elíseo, León XIV llamó a “formar las mentes en un discernimiento ético capaz de distinguir lo que es moralmente bueno”, para que el progreso tecnológico esté al servicio de la dignidad humana.
Justo antes de la intervención papal, el presidente francés, Emmanuel Macron, abogó por establecer una “organización internacional” para que los “modelos más avanzados” de inteligencia artificial no terminen “en manos de unos pocos”.

León XIV advierte sobre los límites de la ciencia y la tecnología
La inteligencia artificial debe ser un servidor y no un amo”, dijo durante el acto en el Elíseo.
Citando sucesivamente a personajes ilustres de la historia de Francia como Clodoveo, el escritor Georges Bernanos, el premio Nobel de la Paz René Cassin y el sacerdote San Vicente de Paúl, el pontífice rindió homenaje a este país laico, entre advertencias veladas.
El papa León XIV calificó “las manipulaciones genéticas, la gestación subrogada, la compra de órganos” y “la oferta de una muerte programada” como “derivas” de la ciencia y la tecnología, que no están guiadas por la conciencia.
Francia se convirtió en marzo de 2023 en el primer país en inscribir la “libertad garantizada” a abortar en su Constitución y, a finales del pasado julio, aprobó el derecho a la eutanasia y al suicidio asistido en determinados casos.
La tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano”, agregó el líder espiritual de 1,400 millones de católicos en el mundo.
A su llegada a territorio francés, donde un Papa no había estado desde hace 18 años, las campanas de las iglesias de todo el país repicaron durante siete minutos después de que el avión del pontífice estadounidense-peruano, cuya abuela paterna nació en Francia, aterrizara en las afueras de París.
Sonriente, León XIV fue recibido por el presidente Emmanuel Macron y su esposa, Brigitte, vestida de negro, y con honores militares, en lo que constituye la primera visita de un jefe del Vaticano a París desde la realizada por Benedicto XVI en septiembre de 2008.
Al pie del avión, saludó y bendijo a los niños y jóvenes presentes en el aeropuerto.
Viajo a Francia como a otros lugares del mundo en calidad de discípulo de Jesucristo, deseando proclamar la paz, la paz de Cristo en todo el mundo”, declaró el Papa a bordo del avión.
Para Andrée Estienne, jubilada de 76 años, esta visita “aporta sosiego en un mundo convulso”. “Vamos a poder estar juntos, reunidos en torno a él”, declaró esta católica a la AFP, frente a la iglesia parisina de Saint-Eustache.

León XIV celebra la sed espiritual en Francia
Preguntado en el avión sobre el renovado auge de la espiritualidad católica en Francia, donde los bautismos están en aumento, León XIV celebró esta “sed espiritual”.
Desde el aeropuerto, el Papa tomó la ruta para dirigirse directamente al Palacio del Elíseo, sede de la presidencia, donde dirigirá las primeras palabras en Francia como líder espiritual de 1,400 millones de católicos, y luego en la Unesco, en un contexto de creciente inquietud sobre la IA.
Macron tiene previsto obsequiarle, entre otros, una reproducción parcial de uno de los nuevos vitrales de la catedral de Notre-Dame y un “fragmento de ADN sintético” sobre el que se colocó “un ejemplar único” del Evangelio.
A continuación, tendrá lugar el primer encuentro multitudinario a bordo de su papamóvil a lo largo de 2,5 kilómetros por las calles del centro de París hasta Notre-Dame, con una temperatura estival.
Estamos bien contentos de estar cerca de él y transmitirle nuestra alegría”, aseguró Carmen Quintana, una “emocionada” jubilada de 71 años y vicemayordoma de la Hermandad peruana de Cargadores del Señor de los Milagros de París.
Su hermandad llamó a la comunidad latinoamericana a acoger con “banderas, música y baile” al pontífice, que en noviembre viajará a Uruguay, Argentina y Perú.

Vigilia con jóvenes franceses
Su visita a Notre-Dame, donde celebrará una oración junto a religiosos, será la primera de un pontífice desde la reconstrucción de esta joya del arte gótico tras el incendio de 2019.
Como en España en junio, la jornada terminará con una vigilia con jóvenes en el Estadio de Francia, al norte de París, donde se esperan 80,000 participantes de entre 17 y 35 años, así como canciones pop y conversaciones con León XIV.
Esta visita en tres etapas —París, Lourdes y Metz— movilizará un fuerte dispositivo de 15,000 policías y gendarmes y costará 27 millones de euros (unos 30 millones de dólares).
Desde la acogida de migrantes hasta la paz en Europa, el pontífice abordará una amplia gama de temas, siete meses antes de una elección presidencial en Francia muy abierta que la extrema derecha lidera en los sondeos.
La llegada del papa me brinda tranquilidad en un mundo convulso. Tengo la sensación de que puede traer calma”, estimó Andrée Estienne, una jubilada de 76 años.
Fervor francés por la llegada de León XIV
El viaje también tiene lugar en un momento decisivo para la Iglesia en Francia, dividida entre la caída de la práctica religiosa y el aumento de los bautismos de jóvenes desde hace cinco años, un fenómeno que suscita la curiosidad del papa.
“Tener una presencia que te guía hace que sea más fácil sobrevivir en este mundo. Somos una generación de jóvenes en busca de sentido”, dijo a AFP Lucie De Almeida, una estudiante de 24 años cuyos padres dejaron en sus manos la decisión de bautizarse.
Se espera que un millón de personas sigan al papa en la primera etapa de dos días en París, donde se ven carteles dándole la bienvenida en las iglesias y ya se desplegó una gran carpa para su misa del sábado en los Campos Elíseos.
No estoy sorprendido, pero sí afortunadamente conmovido por el fervor que se está desarrollando”, reconoció días atrás el cardenal Jean-Marc Aveline, presidente de los obispos franceses e impulsor del viaje.
La visita continuará sábado y domingo en Lourdes, donde se reunirá con víctimas de agresiones sexuales en el seno de la Iglesia, y terminará en Metz, con un discurso sobre la paz y la Unión Europea.


