La crisis del examen de ingreso a la UNAM no se limitó a aspirantes que recurrieron a dispositivos electrónicos para obtener ayuda.
Detrás de la aplicación en línea existió también un mercado de compra y venta de reactivos, alimentado por personas que acudían a los exámenes para obtener las preguntas y, posteriormente, comercializarlas, una práctica conocida como “ordeña de reactivos”.
Alma Maldonado, integrante de la Comisión Técnica para la Revisión del Proceso de Ingreso a Licenciatura 2026, explicó que este mercado no es nuevo, pero encontró en la modalidad en línea condiciones que facilitaron su operación.
“Hay todo un mercado de ordeña de reactivos”, explicó Maldonado, quien señaló que existen personas dedicadas a acudir a los exámenes con el propósito de obtener los reactivos y alimentar un mercado de compra y venta de preguntas.
A esta práctica se sumaron otras formas de vulnerar el proceso, entre ellas la suplantación de identidad, mediante la cual una persona presenta el examen en lugar del aspirante inscrito, así como el uso de teléfonos celulares durante la propia aplicación.
La comisión encontró que estos mecanismos no se dieron de manera aislada. Se combinaron con las condiciones técnicas de la plataforma y con mecanismos de vigilancia que, de acuerdo con la revisión, no alcanzaban a cubrir todas las posibilidades de fraude.
Maldonado explicó que el sistema podía vigilar principalmente la pantalla y al aspirante de frente, pero no necesariamente todo lo que ocurría a su alrededor.
“Si el examen solamente alcanzaba a cubrir la pantalla y la persona de frente, pero no el entorno, pues eso finalmente representa un problema”, señaló.

La dimensión del proceso agravó el desafío.
El examen de ingreso en línea involucró a 158 mil 712 aspirantes, una escala muy superior a las experiencias previas que, según la comisión, había presentado la empresa responsable de la plataforma.
Por ello, el grupo concluyó que no bastaba con identificar una sola práctica irregular.
La crisis fue resultado de la combinación de un mercado previo de reactivos, mecanismos de suplantación, uso de dispositivos, deficiencias de vigilancia y condiciones técnicas que no lograron cubrir todas las posibilidades de vulneración.
La comisión también señaló que otro elemento que debe corregirse es el tamaño del banco de reactivos.
Entre sus recomendaciones planteó contar con uno mucho más amplio, de manera que la comercialización de preguntas no permita reproducir con facilidad los contenidos de una aplicación.
Sin embargo, la comisión técnica no determinó responsabilidades individuales ni estableció si la empresa encargada de la plataforma tuvo responsabilidad en lo ocurrido.
Maldonado explicó que la empresa fue entrevistada y presentó su propia interpretación de los hechos, pero que la comisión no realizó una auditoría ni tenía atribuciones para determinar responsabilidades.
Actualmente están en curso tres auditorías: una de la Auditoría Superior de la Federación, un procedimiento interno de la UNAM y una revisión de carácter forense relacionada con la plataforma y los exámenes.
La comisión tampoco propuso cerrar definitivamente la puerta a los exámenes en línea.

Su recomendación es detener la transición hacia esa modalidad mientras la Universidad no pueda garantizar condiciones suficientes de seguridad.
Entre los cambios planteados están fortalecer los mecanismos de vigilancia, ampliar el banco de reactivos y modificar la coordinación y gobernanza del proceso de admisión.
La crisis, de acuerdo con Maldonado, evidenció así un problema que va más allá de una plataforma: un mercado alrededor del examen de ingreso que encontró nuevas formas de operar en un proceso masivo y en línea.
Ahora corresponderá a las auditorías determinar si, además de las fallas identificadas por la comisión, existen responsabilidades administrativas, técnicas o legales por la forma en que se diseñó, contrató y ejecutó el examen de ingreso a la UNAM.
Excélsior informó ayer que, de los 16 mil 543 jóvenes que podían participar en la convocatoria Tu segunda opción, únicamente mil 743 fueron asignados a una licenciatura.
La cifra representa 10.5 por ciento del universo de aspirantes que quedaron fuera tras el examen de control y fueron considerados para esta vía extraordinaria.
La Facultad de Filosofía y Letras recibió 258 de estos estudiantes; la FES Acatlán, 247; la ENES Morelia, 222; la ENES León, 184, y la Facultad de Música, 172.
Cabe destacar que los 16 mil 543 jóvenes eran quienes estaban en condiciones de participar, pero no todos necesariamente se registraron en este proceso.


