Estados Unidos e Israel planean ofensiva contra el sector petrolero iraní: informes
La posible ofensiva contra Irán podría impactar el mercado mundial del petróleo y elevar la tensión en Oriente Medio

Estados Unidos e Israel están planeando una campaña de bombardeos contra objetivos de infraestructura energética en Irán, y los ataques podrían producirse a lo largo del fin de semana, informó el viernes CBS News, citando a fuentes.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aún no ha dado el visto bueno definitivo a los ataques, según las fuentes citadas por CBS.
La campaña sería una de las más duras hasta la fecha sobre la infraestructura energética iraní en el marco de la guerra, informó CBS, que añadió que se estaba debatiendo la posibilidad de concluir los ataques antes de que abran los mercados financieros el lunes.
Guerra en Irán se recrudece
La guerra en Oriente Medio atraviesa uno de sus momentos más delicados desde que La posible campaña de bombardeos contra la infraestructura energética iraní representaría una nueva escalada en la guerra iniciada el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra territorio iraní.
Tras un alto el fuego alcanzado en abril, las hostilidades se reanudaron a principios de julio y, desde entonces, Washington ha ejecutado múltiples rondas de bombardeos contra instalaciones militares, centros logísticos, sistemas de defensa aérea y posiciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).
De acuerdo con reportes oficiales iraníes, los ataques han alcanzado provincias como Hormozgan, Bushehr, Juzestán, Fars, Yazd, Isfahán y Bandar Abás, mientras Teherán ha respondido con misiles y drones contra bases estadounidenses y objetivos de países aliados en la región, además de mantener la presión sobre el estrecho de Ormuz.
El conflicto también ha tenido un fuerte impacto sobre el sector energético. El Ministerio de Petróleo de Irán informó recientemente que el país logró vender 18 mil millones de dólares en crudo desde el inicio de la guerra —11 mil 500 millones durante los combates y 6 mil 500 millones durante el alto el fuego—, ingresos equivalentes a más del 60 por ciento de lo previsto en su presupuesto petrolero anual.
Un eventual ataque contra refinerías, terminales de exportación, oleoductos o campos petroleros afectaría directamente la principal fuente de divisas del país y podría complicar aún más el suministro energético de la región.
La tensión también se concentra en el estrecho de Ormuz, una vía por la que en condiciones normales transita cerca del 20 por ciento del petróleo comercializado en el mundo y una quinta parte del comercio global de gas natural licuado (GNL).
Irán mantiene restringido el paso de numerosos buques desde la reanudación de las hostilidades y ha propuesto un nuevo esquema de navegación bajo su supervisión, mientras Estados Unidos insiste en garantizar la libertad de tránsito con operaciones militares en la zona.
Analistas del mercado energético advierten que un ataque contra la infraestructura petrolera iraní o un cierre prolongado de Ormuz podría provocar un repunte de los precios internacionales del crudo, aumentar la volatilidad en las bolsas y agravar la incertidumbre sobre el suministro mundial de energía.



