Vi el genocidio, la negación y los negocios que hacen con él: Francesca Albanese

Katrina vanden Heuvel: Siempre he creído que la ONU es una organización defectuosa, pero indispensable. Sin embargo, ¿aconsejaría usted a alguien solicitar o aceptar el papel que usted ha ocupado en los años recientes, en términos de su experiencia general?
Francesca Albanese: Desde luego, que le entre, pero que esté dispuesto a aceptar las consecuencias. Necesita poder hablar a los poderosos. Yo no era esta persona hace tres años. He cambiado porque he visto el genocidio y la negación del genocidio, y la complicidad que hace florecer los negocios a expensas de las víctimas del genocidio. Reporto los testimonios de personas a las que les han roto el ano por violación. ¿Qué más se necesita? ¿Cuándo habrá Israel hecho lo suficiente? Y no se trata de Netanyahu. No es sólo Ben-Gvir. Retirar la ocupación, retirar los asentamientos, dejar de explotar los recursos de los palestinos y abolir todas las formas del apartheid. Ese es el principio de lo que viene después.
John Nichols: Desde el principio me ha fascinado la respuesta de Irlanda a lo que ha ocurrido en Gaza. Y me he preguntado si usted la ha notado, y si cree que algunos países, a causa de su experiencia, reconocen un genocidio o una amenaza que otros países quizá no.
Katrina vanden Heuvel: Rashid Khalidi (se ha referido) a Irlanda en el contexto de opresión y resistencia.
Francesca Albanese: Desde 2024, 95 (por ciento) de la población irlandesa ha pensado que se trata de un genocidio. Es muy diferente del resto de Europa, porque ellos han experimentado la colonización, la colonización británica, antes que nadie. Hubo un genocidio, aunque no se reconozca. Casi un millón de personas murieron en la hambruna causada intencionalmente por los británicos. También digo: “Miren, necesitamos reconocer que el trauma genera trauma”, porque entonces, ¿qué ocurrió a los irlandeses que emigraron a Estados Unidos? Han sido parte de un proyecto colonial. Por eso digo que no podemos juzgar a Israel en 1948 y a quienes en verdad escapaban de una brutal discriminación en Europa… los que escaparon, que en realidad no tenían adónde ir. Necesitamos reconocer lo que se ha hecho, y lo que era correcto e inevitable hace años, claramente no es correcto hoy, y sin duda debe ser evitado en la actualidad.
John Nichols: Y sin embargo, la acusan de ser antisemita. La acusan de toda clase de cosas terribles cuando ha afirmado algo como acaba de hacerlo: como un hecho, y también en una forma relativamente considerada.
“Hoy sé mucho más acerca del Holocausto”
Francesca Albanese: En Italia decimos: “lo que no te mata, te fortalece”, y siempre estaré en deuda con una experiencia muy negativa por la que pasé al principio de mi mandato. Se suponía que iba a viajar al territorio palestino ocupado. Incluso, el gobierno israelí dio señas de que me permitiría el acceso. Y luego, pocos días antes de partir, comenzó el bombardeo con que “Oh, Francesca Albanese es antisemita porque dijo ‘lobby judío’ en 2014”. Y es cierto: lo dije. Pero no mencionaron el contexto; no dijeron lo que ocurría en 2014. Yo estaba allí; Israel acababa de matar a 2 mil personas, y Estados Unidos ni siquiera fue capaz de pronunciarse contra el asesinato de 500 niños. Y todo el mundo decía: “fue a causa de la AIPAC; fue a causa del lobby judío”. Yo hablaba con la gente en la organización Voces Judías por la Paz (sic), así que ese era el lenguaje. Y entiendo que es ofensivo. Es como decir el lobby musulmán o el lobby cristiano. He aprendido acerca de todas las teorías de conspiración, así que lo reconozco.
Entonces, cuando aquello ocurrió, tuve la bendición del apoyo de numerosos académicos judíos que se pusieron de mi lado y dijeron: “No tiemble, no se doblegue, no se derrumbe, no se quiebre. Bienvenida al club. De hoy en adelante, la acusarán de toda clase de cosas, pero necesita entender que es una forma de distraerla, de silenciarla… pero también de distraerla de lo que intenta decir y hacer”.
Y esta lección ha estado conmigo desde entonces, porque hoy sé mucho más acerca del Holocausto. Y, una vez más, el Holocausto no ocurrió sólo en los campos de concentración. Éstos fueron el medio final utilizado, pero empezó con la deshumanización de los judíos. En mi país, el gobierno fascista promulgó en 1938 una ley que prohibía a los judíos dedicarse a la mayoría de las profesiones. Hoy, el antisemitismo no está en la mente de muchos como lo que es, es decir, el odio a los semitas, incluyendo a los judíos, la violencia contra los judíos por ser judíos. Hoy, todo lo que decimos sobre Israel puede ser llamado antisemita si es demasiado crítico, demasiado (inaudible), por eso sigo desmintiendo ese engaño.
Katrina vanden Heuvel: Hemos hablado de instituciones, de la ONU, de los jueces. Alguien cuya voz hemos escuchado con nuevos conceptos es el Papa. Me pregunto cómo evalúa usted el lenguaje del Papa en relación con la paz y con otros temas que no son abordados a menudo en la esfera pública.
Francesca Albanese: En lo personal, me sentía más en sintonía con el papa Francisco, que tenía una inmensa claridad. Me gusta que el Papa ha puesto en duda la visión dominante que el poder quisiera hacer pasar como una misión civilizadora. Esta esperanza encarna otra idea de la Iglesia. Lo que más me gustaría ver, sin embargo, es que este tiempo es perfecto para hablar de Cristo. Cristo era alguien capaz de hablar con la verdad a los poderosos. Buscaba lo que es justo. Siempre se puso del lado de los más vulnerables, y eso es algo que deberían tener en común todas las religiones. En el mundo, no sólo en Italia, hay muchos judíos que dicen: “el sionismo, el sionismo político y la ideología sionista corrompen la belleza del judaísmo, que es la religión de las víctimas, de los más vulnerables, y siempre hemos estado al lado de los marginados. No podemos olvidar lo que somos”.
La actuación del ICE, “racismo descarado”
John Nichols: Está claro que Estados Unidos y otros países tienen un gran desprecio por la Corte Penal Internacional, y que el derecho internacional está bajo asalto por algunos de los países más poderosos del planeta. ¿Cómo enfrenta usted eso? ¿Cuál debe ser nuestra respuesta?
Francesca Albanese: El derecho internacional es un instrumento para regular la conducta. Es lo que ha permitido a Occidente preservar la paz y la estabilidad, sobre todo para nosotros. En otras partes del mundo, la gente no ha visto mucho de eso, pero hoy día hemos llegado a un nivel sin precedente de ilegalidad. Me parece que es el principio del fin para nosotros, porque si las leyes que nos han protegido hasta ahora son erosionadas al punto de ya no tener salvaguardas, regresaremos al imperio de la fuerza. No necesitamos ver más violencia. Ya tenemos suficiente violencia en Palestina, en Israel, en el resto de Asia Occidental… ¡en Estados Unidos! Ha sido un periodo muy doloroso para los ciudadanos estadunidenses. Hablo del ICE. La violencia policiaca no es nueva. Pero ahora, tener vigilantes que disparan a las personas sólo por protestar, y que luego vayan y detengan a alguien en la calle por el color de su piel, eso es racismo descarado. Me refiero a que esto es lo que tuvimos en Europa hace 100 años y por eso les digo a mis colegas estadunidenses: “Sigan despertando”. Por eso al libro que escribí le puse de título Cuando el mundo duerme. Así pues, para mí el derecho internacional es un instrumento, un instrumento pacífico para lograr justicia. Y hoy estamos presenciando esta lucha entre la ilegalidad, que es el camino a la barbarie, y el respeto al estado de derecho, que es la forma de mantener la paz y la estabilidad.
Katrina vanden Heuvel: El asalto a los civiles es algo que nunca habíamos visto. Y las convenciones de Ginebra –todos esos designios importantes, aunque defectuosos, posteriores a la Segunda Guerra Mundial– han estado sujetas a ataque. Me pregunto si ve usted la necesidad de reconstruir esas instituciones hasta cierto punto, y si eso es parte del trabajo que tiene por delante.
Francesca Albanese: De hecho, la mayor parte de la población europea ha experimentado descontento por la forma en que los gobiernos del continente tratan con Israel. Les gustaría que se pusiera fin a las transferencias comerciales y militares a Israel. Y hay trabajadores que se han puesto en huelga. Incluso hay personas a las que no les importa Palestina, pero que dicen: “¿Cómo es posible que haya un gasto militar tan cuantioso en nuestro país, y luego no tenemos dinero para invertir en escuelas, en salud preventiva, e incluso en salud curativa?” Existe una convergencia de poder en manos de quienes ya hemos mencionado. Necesitamos ser más inteligentes. Como decía Martin Luther King, “si todos los que odian las guerras tuvieran la misma capacidad de organizarse que quienes aman las guerras, no habría guerras”.
Y ese es el asunto: ahora necesitamos organizarnos. ¿Y cómo nos organizamos? Haciendo lo correcto: consumo ético, inversiones éticas, retirar los ahorros de los bancos que invierten en la industria de las armas. Si todos hacemos lo correcto –cada quien en la medida de lo que puede, de lo que sabe–, acabaremos con esto. Acabaremos con los plutócratas que estrangulan nuestras vidas.



