Hay victorias que no se miden únicamente en segundos ni en la distancia recorrida. Para Ramabai Ranveer, una carrera en Maharashtra, India, representó mucho más que cruzar primero la meta: significó conseguir dinero para que sus hijas pudieran continuar con sus estudios.
A sus 47 años, Ranveer se presentó en el maratón Amrut Daud, realizado en la ciudad de Ambajogai, sin las condiciones habituales de una corredora. No tenía preparación previa, ropa deportiva ni tenis adecuados para competir. Llegó con su sari de todos los días y unas sencillas sandalias, pero tenía una motivación mucho más fuerte que cualquier entrenamiento.
Durante buena parte del recorrido tuvo que correr descalza, sin que eso le impidiera completar la prueba y quedarse con el triunfo. La competencia había sido organizada para conmemorar el 75 aniversario de instituciones educativas de la región.
Detrás de aquella inesperada victoria existe una historia familiar que explica por qué Ranveer decidió participar. Desde 2012, cuando murió su esposo, asumió por completo la responsabilidad de sacar adelante a sus hijas, Pooja y Arati.
Desde entonces, ha realizado distintos trabajos para conseguir ingresos. Entre ellos se encuentran las labores de cosecha de soya y garbanzos en terrenos ajenos, además de la recolección y procesamiento de cúrcuma, producto que posteriormente vende.
Por eso, cuando tuvo la oportunidad de competir, el objetivo no era convertirse en atleta ni buscar reconocimiento. Su intención era obtener el dinero suficiente para comprar artículos escolares para sus hijas.
El premio establecido para la ganadora era de 3 mil rupias, poco más de 500 pesos mexicanos. Sin embargo, Ranveer aseguró que recibió 5 mil rupias, alrededor de 900 pesos, una cantidad que inmediatamente decidió dividir entre las necesidades escolares de sus hijas.
“Estoy muy contenta de que me dieran 5 mil rupias en lugar de 3 mil. Compré cuadernos y bolígrafos para mi hija Pooja. El dinero restante es para Arati”, declaró, de acuerdo con The Times of India.
La historia rápidamente llamó la atención en Ambajogai y comenzó a circular en redes sociales. Más allá del resultado deportivo, la imagen de una madre compitiendo sin preparación y corriendo descalza por sus hijas convirtió aquella carrera en un ejemplo de esfuerzo y perseverancia.


