El Zócalo se llenó de luces ayer por la noche para festejar el Grito de Independencia. No sólo eran las luces del escudo nacional y de la corregidora Josefa Ortiz de Domínguez que engalanaba uno de los edificios de gobierno de la Ciudad de México, sino las luces en las diademas de muchos de los asistentes.
Había muchas mujeres con trajes típicos de Yucatán, Veracruz, Oaxaca, una de ellas era Delia Grajales de 42 años, quien vive en el Centro Histórico y llegó ataviada con su traje de Tehuana al igual que su mamá, una mujer mayor en silla de ruedas con su tocado y vestido.
Todos los años venimos desde que yo tenía dos años. Vivimos aquí en el Centro a pocas cuadras del zócalo y es nuestra tradición venir el 15 de septiembre”, comentó Delia.
Trajes típicos colmaron el Zócalo
Para ella “es un orgullo ser mexicano, venir aquí a darnos la vuelta, siempre venimos con algún traje típico de algún estado. Hoy venimos las dos con nuestros trajes de Oaxaqueñas“.
Entre los asistentes había muchos con diademas muy originales: una con una réplica de elote, otra con tres rehiletes y las más popular: la diadema con el torito de feria con todo y cuetes.

Un grupo de chicas con sus diademas de torito andaban felices en la plancha del Zócalo luciendo sus toritos y tomándose selfies.
El canto y el baile también fueron parte importante de la celebración: antes de las seis de la tarde se empezó a escuchar música de banda en la esquina de 20 de Noviembre con Plaza de la Constitución y la gente se reunió alrededor del grupo de música para cantar y bailar.
Música y baile animaron la celebración
Un poco más tarde se empezó a escuchar un grupo de tambora a un lado de Catedral y la gente empezó a bailar, allí estaban mexicanos y extranjeros en un grupo muy animado.
Una pareja de abuelitos de más de 80 años se enfrascó en su baile y llamaron la atención de la gente que se acercó a verlos bailar y a sacarles fotos.

Otras personas llevaron a sus perritos para incorporarlos al festejo, fue el caso de Don Gustavo que llegó con sus dos perros chihuahua con sus suéteres tricolor.
Algunas personas llegaron al festejo de otras partes de la República, fue el caso de José Jaso que llegó con su penacho “yo vengo de Monclova, Coahuila y trabajo por temporadas en Houston Texas. Vine acá para ver el grito, con mi esposa Lina y ya mañana nos regresamos”.
Desde antes de las seis de la tarde, la música de banda e instrumentos de tambora en las esquinas de 20 de Noviembre y la Catedral metropolitana hicieron bailar a transeúntes y turistas, destacando una pareja de adultos mayores de más de 80 años cuyos pasos de baile captaron la atención de decenas de personas que se arremolinaron para fotografiarlos.
Pasadas las ocho de la noche, los altavoces y agrupaciones principales entonaron clásicos de la música ranchera como El Rey, Así fue de Juan Gabriel y Acá entre nos, obra de Martín Urieta, coreadas masivamente por el público antes del acto oficial.
En el plano operativo, la jornada registró una logística diferenciada en los accesos hacia la explanada.

A las afueras de los filtros de control en avenida 20 de Noviembre, personal pasaba lista a contingentes organizados dando la bienvenida a los llamados invitados del bienestar.
Un hombre fue detenido con medio millón de pesos en efectivo que no pudo corroborar su procedencia.
En los festejos patrios hubo de todo, hasta acarreados: afuera de las vallas de 20 de Noviembre había personas checando que llegaran todos los integrantes de una lista y más adelante otra persona diciendo “bienvenidos los invitados del bienestar”.
Estos grupos, identificados con pulseras moradas con la leyenda “Viva México”, fueron canalizados hacia el primer cuadrante adyacente a Palacio Nacional, mientras que el resto de los asistentes sin brazalete ocupó la sección posterior del perímetro, delimitada por vallas metálicas.
Grupo Intocable, la cereza del pastel
El clímax de la celebración popular llegó con la irrupción en el escenario del grupo Intocable, que arrancó su presentación entonando el tema Aire, desatando una ovación colectiva en la plaza.
Con información de Marco Nájera.


