Salud

La natación preserva la elasticidad arterial y potencia la longevidad a cualquier edad

La mejor manera de proteger el corazón en los adultos mayores podría estar en la natación. Luego de tres décadas de investigación el profesor Hiro Tanaka, director del Laboratorio de Investigación sobre el Envejecimiento Cardiovascular de la Universidad de Texas en Austin, citado por The Telegraph afirma que ninguna otra actividad ofrece los mismos beneficios para el sistema cardiovascular que nadar.

Las pruebas se acumularon durante años. Un estudio de la Universidad de Carolina del Sur siguió a más de 40.000 hombres de entre 20 y 90 años durante décadas y halló que los nadadores tenían un 53% menos de probabilidades de morir que quienes no hacían ejercicio y un 50% menos que caminantes y corredores, según The Telegraph.

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La enfermedad cardíaca empieza en las arterias

La idea central es que muchas enfermedades cardíacas comienzan en los vasos sanguíneos. Las arterias no solo transportan sangre: también amortiguan el impulso de cada latido, se expanden para absorberlo y luego recuperan su forma para empujar la sangre hacia adelante.

Modelo tridimensional de un corazón humano con tubos rojos y azules que simulan arterias y venas, sobre una mesa en un consultorio médico.La enfermedad cardíaca empieza en las arterias, que con la edad pierden elasticidad y se endurecen (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con la edad, esa elasticidad se pierde y se endurecen. Cuando eso ocurre, la fuerza de cada latido se transmite a vasos pequeños y frágiles dentro de órganos como los riñones, los ojos y, sobre todo, el cerebro.

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El experto citado por el medio plantea que parte de lo que suele considerarse envejecimiento normal, como la insuficiencia renal, la pérdida de visión o el deterioro de la memoria, es consecuencia del endurecimiento.

También explica que unas arterias rígidas perjudican al corazón. Dificultan el flujo sanguíneo, lo obligan a esforzarse más con cada latido y pueden reducir el suministro de sangre al músculo cardíaco.

Por qué nadar supera a correr para el corazón

Siluetas de un nadador bajo el agua azul y un corredor en una pista roja, con un corazón humano traslúcido en el centro, mostrando venas rojas y azules.Un estudio con más de 40.000 hombres halló que los nadadores tenían menos riesgo de morir que quienes no hacían ejercicio y que caminantes y corredores (Imagen Ilustrativa Infobae)

La natación, según el director del laboratorio, es una de las pocas actividades que ejercita todo el cuerpo al mismo tiempo. A diferencia de correr o andar en bicicleta, que se realizan sobre todo con las piernas, en el agua también intervienen brazos, hombros y tronco.

Ese detalle importa por la forma en que el ejercicio ayuda a las arterias. Cuando el corazón bombea con más fuerza, la sangre fluye más rápido y ejerce presión sobre las células que recubren las paredes de los vasos. Esa señal favorece que la arteria se relaje, se dilate y, con el tiempo, conserve mejor su elasticidad.

El efecto adicional del agua

Bicicleta fija de ejercicio sobre el suelo junto a una piscina cubierta, con una toalla azul y un monitor de ritmo cardíaco apoyados en el piso.La natación ejercita todo el cuerpo y favorece que las arterias se relajen, se dilaten y conserven mejor su elasticidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tanaka añade que estar en el agua parece aportar un beneficio extra al del ejercicio. En un estudio propio comparó ciclismo en tierra con el acuático, con el esfuerzo y la frecuencia cardíaca ajustados, y observó una mejora mayor en la salud con la variante acuática.

Propone dos razones. La primera es la presión hidrostática, que comprime el cuerpo desde todos los lados y ayuda a impulsar la sangre de vuelta al corazón.

La segunda es la postura horizontal. Esa posición facilita que la sangre llegue al cerebro y, según el texto, un flujo sanguíneo insuficiente a ese órgano figura entre los factores que contribuyen a la demencia, por lo que la natación puede ayudar a protegerlo de una forma que el ejercicio en tierra no ofrece del mismo modo.

Cuánto hace falta nadar

Vista frontal de una piscina olímpica cubierta con carriles delimitados, líneas de seguridad y salvavidas en los costados, en un entorno luminoso y moderno.Tres meses de natación regular, con tres sesiones semanales de 30 a 45 minutos, bastaron para ablandar las arterias en mayores de 50 años (Imagen Ilustrativa Infobae)

En otro trabajo publicado en el American Journal of Cardiology, Tanaka sometió a adultos mayores de 50 años a un programa de natación de 3 meses. El resultado fue que solo bastó realizarlo 3 veces por semana, entre 30 y 45 minutos por sesión, para ablandar las arterias.

Tampoco hace falta hacerlo a gran velocidad. El profesor subraya que los mayores beneficios aparecen al pasar del reposo a una actividad física leve y que el esfuerzo puede aumentar poco a poco a medida que mejora la forma física.

El consejo práctico según Tanaka es tomar algunas clases si se empieza a nadar en la adultez o si se retoma la actividad tras años de inactividad. Corregir la respiración y la postura desde el principio ayuda a sostener el hábito.

A eso suma una ventaja final para las personas mayores. En lugares calurosos, la piscina evita el riesgo de golpe de calor y elimina el impacto sobre rodillas, caderas y tobillos que obliga a muchos corredores a parar. Es un ejercicio que se puede practicar toda la vida.

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