Avance

Indigna asesinato de dos padres jesuitas

exigen devolución de los cuerpos

La Compañía de Jesús condenó el crimen ocurrido en una iglesia en Cerocahui, Chihuahua, y llamó a la sociedad a no permitir que la violencia tenga la última palabra

 

Luego de que los sacerdotes Javier Campos Morales y Joaquín César Mora fueron asesinados en Cerocahui, municipio de Urique, Chihuahua, los jesuitas llamaron a la sociedad a no dejar que gane la violencia.

Anoche, durante una misa en la Ciudad de México en memoria de las víctimas, la Compañía de Jesús dijo que no callará ante la injusticia y continuará su labor con fe para cambiar esta realidad.

Que se sumen a esta cruzada, a seguir luchando desde el lugar que les corresponde en esta sociedad, a no permitir que la violencia, el terror, el miedo, tengan la última palabra”, dijo Gerardo Moro, padre provincial de los jesuitas en México.

La Conferencia del Episcopado Mexicano lamentó que la sierra Tarahumara, como otras regiones del país, enfrente violencia y olvido.

La tarde del lunes un guía de turistas quiso refugiarse en la iglesia de Cerocahui al ser perseguido por sicarios, pero lo mataron. Al intentar defenderlo, los sacerdotes también fueron asesinados. Los criminales, al parecer encabezados por José Noriel Portillo, El Chueco, se llevaron en una camioneta los tres cuerpos, cuya devolución  exigieron los jesuitas.

La ONU exhortó a las autoridades a hacer una indagatoria que abarque todas las líneas de investigación. “Llamamos a las autoridades mexicanas competentes a desplegar todos los esfuerzos necesarios para que el crimen no quede impune”, dijo en tanto la Unión Europea.

 

 

 

MATAN A DOS JESUITAS EN CHIHUAHUA

Dos sacerdotes jesuitas y un civil fueron asesinados a tiros el lunes pasado, en el interior de la iglesia de la localidad de Cerocahui, municipio de Urique.

Las primeras investigaciones señalan que hombres armados arribaron a la iglesia de dicho poblado, ubicado en la Sierra Tarahumara, al perseguir a un hombre, identificado como Pedro Eliodoro P. G, guía de turistas, quien pidió ayuda a los sacerdotes Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar. No obstante, los sicarios asesinaron a los tres.

Tras el triple homicidio, los criminales, encabezados por José Noriel Portillo, alias El Chueco, se llevaron los tres cuerpos en una camioneta, sin que al cierre de esta edición hayan sido localizados.

Las investigaciones revelaron también que el secuestro de una familia estaría relacionado con los hechos.

De acuerdo con investigadores policiacos, los criminales secuestraron, primero, a dos hombres identificados como Paul Osvaldo B. y Armando B., así como a una mujer y a un menor de edad.

Luego, Pedro Eliodoro fue asesinado en el templo, junto con los dos sacerdotes que intercedieron por él.

Anoche, Imagen Noticias, con Ciro Gómez Leyva, dio a conocer la versión de Javier Ávila, conocido como el Padre Pato, quien narró que un hombre era perseguido por un sujeto armado. El hombre arribó al templo y pidió apoyo a los padres Javier Campos y Joaquín César Mora.

Esta persona iba detrás de alguien para quitarle la vida, los sacerdotes salieron para ver qué sucedía cuando disparó el sujeto. Uno de los sacerdotes se acercó al victimario a calmarlo, porque lo conoce, ya que es el líder (criminal) de esa región. Le dijo ‘espérate, cálmate’, y también lo mató. Llegó otro sacerdote y le preguntó ‘¿qué hiciste?’, pero iba drogado y alcoholizado, fuera de sí. Se iba a llevar los cuerpos y le pidió que no se los llevara, pero no le importó y los subió a una camioneta y se los llevó y los amenazó: ‘Si ustedes hablan, si hay algún movimiento, vengo y los mato a todos’, y se retiró”, relató el religioso.

 

VOCES INTERNACIONALES REPRUEBAN HOMICIDIOS

Luego del asesinato de los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales, de 79 años, y Joaquín César Mora Salazar, de 80, en el municipio de Urique, Chihuahua, la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) condenó los hechos.

El asesinato de estos dos reconocidos sacerdotes nos recuerda la situación de violencia extrema y vulnerabilidad que enfrentan las comunidades de la Sierra Tarahumara en Chihuahua”, señaló Guillermo Fernández-Maldonado, Representante en México de la ONU-DH.

La ONU-DH exhorta a las autoridades a desarrollar una investigación efectiva y exhaustiva de estos asesinatos, considerando todas las líneas de investigación relevantes e identificando a los autores materiales e intelectuales. Al mismo tiempo, pone de relieve la necesidad brindar a la comunidad de Cerocahui, y demás lugares de la Sierra Tarahumara en situación de riesgo, medidas de protección inmediatas, efectivas y concertadas con las mismas comunidades, que permitan proteger la vida e integridad de quienes las habitan y acompañan”, destacó.

Por su parte, la Unión Europea, a través de su cuenta de Twitter, se unió “a la condena del asesinato de los sacerdotes Javier Campos Morales, S.J., y Joaquín César Mora Salazar, S.J., en Chihuahua. Reconocemos el importante trabajo que realizaron en favor de las comunidades de la Sierra Tarahumara”.

Mientras tanto, Amnistía Internacional condenó los hechos y llamó al gobierno de Chihuahua a recuperar los cuerpos de los religiosos e investigar lo ocurrido.

-De la Redacción

 

CEM EXPRESA INDIGNACIÓN

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) hizo pública su indignación y dolor por el asesinato de dos de sus sacerdotes, los jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar.

Al confirmarse que ambos religiosos fueron privados de la vida al interior del templo de la comunidad Cerocahui, Chihuahua, cuando auxiliaban a una persona que buscó refugiarse en el templo donde se encontraban los sacerdotes, la Conferencia del Episcopado Mexicano  demandó una investigación que en breve revele lo sucedido.

La exigencia de los obispos mexicanos solicitó seguridad a las autoridades para la comunidad en la que se registraron los hechos así como en el resto del país.

En medio de tanta muerte y crimen que se vive en el país, condenamos públicamente esta tragedia y exigimos una pronta investigación y seguridad para la comunidad y todos los sacerdotes del país”, expuso la CEM en un comunicado emitido este martes y firmado por su presidente, monseñor Rogelio Cabrera López y su secretario general, Ramón Castro Castro.

En el mismo sentido, la Compañía de Jesús demandó la recuperación de los cuerpos de sus compañeros que fueron sustraídos por personas armadas.

Denunciaron que lo sucedido la tarde del lunes “no es un hecho aislado”, sino muestra de la constante violencia que enfrenta el país.

-Isabel González

 

GOBERNADORA MARU GARANTIZA JUSTICIA

La gobernadora María Eugenia Campos prometió que se arrestará a los responsables del homicidio de los  dos sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, lo cual se realizará en coordinación con las autoridades federales.

En un mensaje a la comunidad, dijo que ha tenido comunicación con los titulares de la Sedena y Marina, así como de Seguridad federal,  y el secretario general de Gobernación, ya que con ellos “estamos coordinando todos los esfuerzos para dar con los responsables, hacer justicia y asegurar las comunidades de la región”.

Añadió que, “con profundo enojo, indignación y dolor condeno enérgicamente los hechos ocurridos en Cerocahui, municipio de Urique”.

-Carlos Coria

 

RICARDO MONREAL CONDENA ASESINATOS

El presidente de la Jucopo del Senado, Ricardo Monreal, condenó el asesinato de dos sacerdotes jesuitas en el poblado de Cerocahui, municipio de Urique, Chihuahua, y exigió al gobierno del estado, así como a las fiscalías estatal y federal la urgente aclaración de los hechos, así como la rápida detención y sanción para los responsables.

Por otra parte, senadores de todos los partidos condenaron el asesinato de dos sacerdotes.

Desde muy temprano, el senador Emilio Álvarez Icaza, del Grupo Plural, expresó: “Me uno a la indignación, rabia y exigencia de justicia por el asesinato de los jesuitas Javier Campos y Joaquín Medina a manos del narco en Cerocahui, Chihuahua. La descomposición del país avanza, el dolor también.”

-Héctor Figueroa  y Leticia Robles de la Rosa

 

“QUE LA VIOLENCIA NO TENGA LA ÚLTIMA PALABRA”

a comunidad jesuita en México se unió en oración para pedir por el eterno descanso de sus compañeros asesinados Javier Campos y Joaquín Mora al interior del templo donde prestaban auxilio el lunes por la tarde a otra persona en la comunidad de Cerocahui, Chihuahua.

Anoche se llevó a cabo una misa en el templo de San Ignacio de Loyola, en la colonia Polanco, de la CDMX.

Durante la misa, el padre provincial Luis Gerardo Moro señaló que “sepan que como Compañía de Jesús en México continuaremos con la misma convicción, con fe para no callar ante la injusticia, con esperanza para cambiar esta realidad, pedimos de ustedes que se sumen a esta cruzada, los invito a todos a seguir luchando desde el lugar que les corresponde en esta sociedad, a no permitir que la violencia, el terror, el miedo tengan la ultima palabra.

Es fácil responsabilizar a otros, echarles la culpa a otros y, sí, habrá que exigirles a ellos, pero también habremos de exigirnos entre nosotros si queremos seguir viviendo en el terror en la violencia, en el miedo.

En la celebración religiosa los padres jesuitas agradecieron toda la solidaridad de la sociedad mexicana y los  medios de comunicación en estos momentos.

Luis Gerardo Moro destacó que lo sucedido es un punto de quiebre en la misión de la Compañía de Jesús en México y si bien se exigirá a las autoridades esclarecer los hechos, no dejarán que la violencia y el terror imperen, ya que todos los días en la Sierra Tarahumara hay gente que muere y es agredida.

Horas antes, a través de un comunicado, Moro Madrid exigió la recuperación de los cuerpos de sus compañeros.

Denunciaron que lo sucedido la tarde del lunes “no es un hecho aislado”, sino muestra de la constante violencia que enfrenta el país.

Hechos como éstos no son aislados. La Sierra Tarahumara, como muchas otras regiones del país, enfrenta condiciones de violencia y olvido que no han sido revertidas. Todos los días hombres y mujeres son privados arbitrariamente de la vida, como hoy fueron asesinados nuestros hermanos”, sostuvo la comunidad jesuita en el país.

Por otra parte, Hernán Quezada, sacerdote jesuita y delegado de la formación de los jesuitas en México, dijo que la iglesia donde ocurrieron los hechos en Cerocahui, es un punto turístico, ubicado a 20 minutos de la Estación Bahuichivo del tren Chepe, zona “donde se ha agudizado la violencia”, pero creían que había cierto respeto a la iglesia.

-Isabel González

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