Espectáculos

Dionne Warwick, una mujer de verdades

La cantante habla de su extensa carrera y de cómo fue plasmada en el documental Don’t Make Me Over

Al hacer historia en el mundo de la música, la vida de Dionne Warwick se refleja ahora en un nuevo documental que lleva el mismo título de su primera canción Don’t Make Me Over. Y al desplegar el éxito en un mundo enfrentado por las diferencias raciales, muestra cómo una cantante de coros religiosos se convirtió en la primera afroamericana que recibió el Grammy en la categoría de Música Pop. Pero refleja también una nueva realidad, porque en el Festival Internacional de Cine de Toronto ya había resultado premiada por el público como el Mejor Documental, cuando incluso le entregaron personalmente el premio tributo del festival, en reconocimiento a su legendaria trayectoria.

 

¿Cómo describiría Dionne Warwick a Dionne Warwick?

¿Puedo decir que soy una persona elegante y elocuente? (Risas) Me criaron así… me enseñaron a contar la verdad, a creer en Dios, sabiendo que si abro la boca para decir algo, tengo que saber lo que digo. Y cuando no lo sepa, al menos trato de buscar y aprender para saberlo. Me criaron a ser completamente honesta con quién soy. Siempre le digo a la gente que no quiero ser otra persona. Me gusta ser quién soy yo. No quiero pretender ser alguien que no soy. Y siempre voy a ser así. Cuando me preguntan lo que me preguntan, siempre doy una opinión mía. Es lo que siempre supe y es lo que siempre seré.

 

¿Es posible conocer bien a Dionne Warwick en el documental Don’t Make Me Over?

Totalmente. Y me pone contenta saber que pueden conocer esta parte de mi historia, porque es una historia real de una persona real. Ése fue el criterio: contar la verdad. Y estoy muy orgullosa de ser quién soy por todo lo que conseguí. Muestran cosas que hasta yo me había olvidado. Me muestran tal cual como soy, sin ánimos de pretender ser nadie mejor.

El apellido de sus padres era Warrick y ellos ya tenían que ver con la música cuando Dionne nació en Nueva Jersey el 12 de diciembre de 1940. Su padre, Mancel Warrick, era promotor de discos y su madre, Lee Drinkard, era mánager del grupo Drinkard Singers, compuesto por familiares, que era conocido en el mundo de la música religiosa y hasta Elvis Presley mostró interés en sumarlo a su gira. Justamente fue con ellos cuando Dionne apareció por primera vez en televisión en TV Gospel Time.

El apellido Warwick surgió por pura casualidad, cuando se equivocaron al imprimir la etiqueta del primer disco Don’t Make Me Over en 1962. Y para cuando el nombre de Dionne Warwick empezó a figurar entre los 10 primeros del ranking (octavo para ser más precisos), decidió adoptarlo también a nivel personal. Como una de las cantantes más populares, impuso el récord de un contrato con Warner por 5 millones de dólares (el máximo en aquel entonces para cualquier mujer cantante). Y también fue noticia a nivel personal cuando al divorciarse del baterista William Elliott, él pidió una mensualidad de cinco mil dólares mensuales, señalando que él sólo ganaba 500 por semana y ella 100 mil, aunque la justicia terminó rechazando la demanda. Sin haberse casado, estuvo también 12 años en pareja con el actor Gianni Russo (mejor conocido por el rol del esposo de Connie Corleone en El Padrino). Ganó cinco Grammy y es prima de Whitney Houston, además de haber sido una de las mejores amigas de Diana Ross, Aretha Franklin y Karen Carpenter. Será por eso que en el documental aparecen tantos famosos como Elton John, Alicia Keys, Carlos Santana, Bill Clinton y hasta Snoop Dogg.

 

¿Cómo es que conoce a tantos famosos? El documental incluye declaraciones de gente tan diferente como Bill Clinton, Alicia Keys y Snoop Dog.

Así es mi vida. Una de las críticas que leí del documental decía justamente que debe ser el único largometraje donde se puede ver a un expresidente y a Snoop Dogg en el mismo lugar. Nunca antes me había dado cuenta, pero fue un placer.

 

¿Cómo reaccionó la primera vez que vio su vida reflejada en Don’t Make Me Over?

Fue muy interesante ver cómo fui creciendo desde el principio hasta hoy. Hay mucho que incluso yo me había olvidado. Y tengo que decir que lo disfruté. Pude conocerme… mejor (Risas). Fue lindo, pero también tengo que decir que estaba sola. No había público, no había forma de escuchar ningún comentario. Simplemente me senté a disfrutarlo y fue maravilloso conseguir el lugar para estar conmigo y ver pasar mi vida en una pantalla gigante. La pasé muy bien.

 

¿Hubo algún momento en particular que la emocionó hasta las lágrimas?

Hay muchos, pero muchos recuerdos y es verdad, hay un par de momentos donde se me escaparon algunas lágrimas. Prefiero que la gente se dé cuenta cuando lo vea. Sólo espero que lo reciban con la misma emoción con que yo lo viví, como una buena forma de disfrutar juntos el camino que recorrí todos estos años de mi vida.

 

¿Cómo es que consiguieron tanto material para mostrar el documental como si lo hubieran filmado durante toda su carrera?

Fue gracias a un joven llamado Gary Keys que ya no está más con nosotros. Un cineasta activista, un líder en todo lo que solía hacer. Era también productor de televisión y Gary documentó todo tan afortunadamente que pudimos mostrarlo manteniendo esa clase de recuerdos que hoy ya nadie puede borrar.

 

¿Es cierto que tardaron cinco años en filmarlo?

Sí, pero el resultado valió la pena. Fue un viaje de cinco años donde disfrutamos cada día a pleno, en especial por todas las cosas hermosas que dicen sobre mí, tanta gente que admiro.

 

¿Y cuál dirías que es el secreto de tanto éxito en el mundo de la música?

Tengo un enorme respeto por los compositores que componen la melodía que quieren escuchar, de la misma forma que los que escriben letras. Yo quiero escuchar las letras que escribieron. Y siento que no tengo ningún derecho en cambiar la melodía o ninguna de las palabras a menos que me den permiso para hacerlo. Así es como siempre afronté la música, tratando de expresar lo que ellos hicieron.

 

Y más allá de la música, ¿cómo vivió la época de la pandemia?

No salí de mi casa desde que empezó la pandemia por dos años. Y durante esa época descubrí maravillas como Netflix, donde encontré dos series que vi sin parar. Una es Sherlock, que veía por la noche y a la mañana seguía viendo Lucifer. Son las dos series que me mantuvieron lo suficientemente ocupada por estos últimos dos años, como para no darme cuenta que no podía salir de casa… hasta ahora.

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